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Edición India 2018

Actualizado: 28 de nov de 2019


Tras nuestra primera edición y merecidos meses para asimilar todo lo vivido, traemos este post cargado de emociones y aprendizajes. Intrips nació y despegó rápidamente por lo que hemos bautizado nuestra primera edición como ¡la edición piloto-hete!.


El viaje empezó el día 3 de julio en Madrid. La noche previa los nervios no me dejaban conciliar el sueño, algo que compartí con mis compañeros Lucía y Adrián al día siguiente. Ellos estaban igual de nerviosos y emocionados. Comenzaba la jornada de orientación, un día de mucha importancia para el resto del viaje, en Impact Hub Madrid, al que estamos muy agradecidos por la cesión del espacio. ¿El objetivo? crear un entorno de seguridad y una identidad compartida entre 10 desconocidos con muy diferentes trayectorias y personalidades. Para abordar esta ambiciosa meta, planificamos una jornada con tres invitados muy especiales. En primer lugar Esther Aparicio Rabanedo, con su apacible presencia, fue la responsable de llevar la presentación de los intripers, en un original ejercicio en el que destacaron aquéllas cosas de las que se sentían orgullosos. Trabajamos la gestión de las emociones con una meditación y con el ejercicio del "santuario", una herramienta de anclaje emocional. Y por último, realizamos un ejercicio más personal e introspectivo, combinando nuestro yo del presente con nuestra proyección del futuro en "la rueda de la vida".

Tras el intenso trabajo emocional, dimos paso a nuestro padrino Antonio Muñoz Carrión, que con su característica pasión por la Antropología, fue el encargado de romper nuestras estructuras analíticas y categorías culturales en una charla sobre el diario de viaje y el viaje interior. Los aprendizajes de este par de horas con Antonio fueron recordados día tras día en el viaje. Fueron muchos y podrían ocupar un post exclusivo, pero queremos al menos destacar los que más resonaron en nuestras cabezas a lo largo de nuestro viaje:


"En el viaje debemos adoptar la actitud de suspenso: quedan suspendidas todas nuestras habilidades, conocimientos y sentido común, para dar paso a todo lo que podamos aprender"

"Cuando tomo una fotografía, cuando hago una entrevista, cuando soy invitado a sus casas…yo siempre me pregunto, ¿qué les puedo devolver?" "A la vuelta decidiré qué quiero incorporar, qué quiero sustituir y qué combinar. Porque yo soy el artista de mí mismo y tengo derecho a cambiar"


“El viaje es siempre de ida y vuelta pero, si lo has hecho bien, la vuelta nunca será al mismo lugar del que te fuiste”


Tras una intensa mañana, solo nos faltaba una cosa para poder empezar nuestra aventura: una dosis de la India desde una perspectiva sabia y apasionada. Y la recibimos de la mano de Toni, que compartió con nosotros su conocimiento teórico y experiencial sobre la India más profunda, así como del hinduismo, las castas, la mujer y otros aspectos de la vida social india desde una perspectiva que pocas personas tienen el privilegio de conocer. Real e implacable, nos preparó para lo que estábamos a punto de descubrir.


De izquierda a derecha, Esther Aparicio, Intripers en las presentaciones y Antonio Muñoz, en Impact Hub Madrid.


Intrips trabaja con tres focos: con la persona, con el grupo y con el destino. El destino es imprevisible —y más aún en este caso en el que hablamos de la India— y es esa incapacidad de poder controlar un contexto caótico lo que nos enseña a gestionar la incertidumbre y adaptarnos al cambio. Es el destino el que nos hará cuestionarnos todas nuestras categorías, un delicado momento en el que la confianza en uno mismo y en los compañeros de viaje será clave para determinar lo lejos que lleguemos en la inmersión.


Aterrizamos en la India y tras dos primeros días de talleres de introducción y creación de un entorno de seguridad colectivo, entramos en materia con el primer pilar de nuestra metodología, entender. Pretender conocer la totalidad de la realidad socio-cultural de otro país es una tarea imposible en 21 días, y probablemente en años. Por esta razón, en Intrips acotamos nuestra investigación a tres objetivos de investigación que los intripers defienden y votan entre todos. Tras una sesión de divergencia de temas que les habían despertado la curiosidad durante los primeros días y otra de convergencia, se decidió que los objetivos que guiarían nuestra investigación a lo largo del viaje serían:


1. Entender la relación de las personas con los animales en la India.

2. Comprender el concepto de limpieza desde un punto de vista indio.

3. Explorar los cánones de belleza indios.


Representación en una foto de cada objetivo de investigación: 1) convivencia en las calles con las vacas, animales sagrados; 2) máquina de reciclaje de botellas de plástico en una estación de tren, que premiaba el reciclaje de una botella con una recarga gratuita de móvil; 3) modelo en una sesión de fotos para una marca de saris, vestidos tradicionales indios.


Era el momento de que Learning Intrips paara del papel a la acción. Nos pusimos las gafas de etnográfos, nos despojamos de los sesgos occidentales y salimos a la calle a refutar o validar las hipótesis de partida que los intripers habían propuesto. ¿El resultado? una avalancha de conocimiento, emoción por el trabajo de campo y ganas de aprender más y más. Cada día exploraban la ciudad donde nos encontrábamos de una forma muy diferente, dejando de lado la lista de "cosas que ver en..." y caminando a la búsqueda de historias, de respuestas a sus dudas, de conversaciones que nunca imaginaron tener en sitios que nunca imaginaron llegar a estar. Los grupos se perdían por las callejuelas y volvían cargados de emociones y cosas que contar al resto de compañeros. En solo una semana veíamos como las conversaciones de nuestros intripers con otros viajeros se convertían en clases improvisadas y explicaciones que ellos daban sobre la India y su cultura, que cada vez iban entendiendo mejor.


A la izquierda, Silvia realizando trabajo de campo en la calle. A la derecha, el equipo de Poli, David y Paula realizando una entrevista en profundidad sobre los cánones de belleza.


Los debates empezaron a hacerse más profundos y la seguridad en nuestras categorías culturales aprendidas se comenzaban a tambalear. Era el momento de pararse a pensar. ¿Te has preguntado alguna vez cómo piensas? No todos pensamos igual. Sin embargo, como plantea Borja Vilaseca, el sistema educativo “se limita a darnos respuestas pensadas por otros" en vez de “plantearnos preguntas para que pensemos por nosotros mismos”. Learning Intrips se focaliza en la importancia de lo segundo y por ello, en esta segunda fase abrimos el espacio para debatir sobre todo lo que habíamos aprendido. Comenzamos a plantearnos qué significaba para cada uno de nosotros esos hallazgos, esa conversación con el profesor de la escuela de arte o con la mujer que nos había invitado al té en su hogar.


Gestionar el pensamiento colectivo sobre temas delicados y bajo la gran carga emocional que con frecuencia conllevan era un importante reto que sabíamos que solo podríamos resolver si bailábamos todos la misma melodía. Así pues, transmitimos a nuestros intripers las herramientas de trabajo en equipo "sin distorsión" y las habilidades para un diálogo constructivo. Además, aprovechamos algunos contextos únicos y alejados de la ciudad y su “infoxicación”, como nuestra noche en el Desierto del Thar, para conocernos de una manera diferente, a través de nuestro niño interior y otros ejercicios que nos fueron acercando unos a otros de maneras poco comunes en nuestras relaciones habituales. Por último, potenciamos la importancia de los sentidos a través de un ejercicio de antropología sensorial en el precioso fuerte de Jaisalmer, en el que los intripers exploraron la sensación de conocer un lugar sin el sentido de la vista y confiando en el compañero que les guiaba.


Ejercicio de antropología de los sentidos: Paula conociendo el Fuerte de Jaisalmer sin la vista pero con el resto de sentidos muy despiertos, guiada por David.


Tras contrastar las diferentes visiones de los entrevistados e incluir ya las propias perspectivas e interpretaciones de los intripers sobre lo que habían observado, escuchado y entendido, empezamos a plantear los retos que queríamos resolver. A lo largo de la investigación y como fruto de su implicación, habían empezado a surgir algunas preocupaciones relacionadas con sus temas de investigación. Y sobre ellas co-creamos los retos entre todos, con la ayuda de nuestras herramientas de creatividad.


Una de las cosas que teníamos claras desde el principio respecto a la metodología era que los espacios disponibles no nos podían detener. Por eso, sacamos el mejor provecho de las largas horas en tren y las azoteas de los hostels, que resultaron ser espacios donde poder pensar más que nunca"fuera de la caja".


Volcado de la investigación en un hostel (izquierda) y en un tren (derecha).


Los retos definitivos elegidos por los intripers fueron los siguientes:


1. ¿Cómo podríamos confeccionar ropa sin etiquetas?


Tras comprender el complejo sistema de categorías que acompaña la vestimenta de cada persona en India, sobre todo en las mujeres, los intripers se sintieron muy identificados con los tabúes y estereotipos de la imagen que encontramos también en la sociedad occidental. Así, se preguntaron como podríamos confeccionar una ropa que no conlleve categorías, etiquetas, tabúes o prejuicios.


2. ¿Cómo podríamos tener un impacto positivo como turistas?


Desde el momento en que eligieron los temas de investigación nos sentimos precavidos respecto al tratamiento del concepto de limpieza, ya que es un concepto relativo a cada cultura. Sin embargo, en una demostración de trabajar libres de prejuicios y sesgos, los intripers relacionaron sus observaciones en los lugares más turísticos con los temas de limpieza, contaminación y problemas medioambientales, dirigiendo su foco hacia el impacto que tenemos como viajeros.


3. ¿Cómo podríamos aprovechar un recurso sin explotarlo?


El tema de la relación con los animales había llevado a los intripers a entender en profundidad las implicaciones que tiene la vaca sagrada en la India. Entre sus hallazgos, encontraron que muchos elementos de la vaca son aprovechados en la vida diaria hindú, como su leche, sus heces y orín, etc. siendo la vaca un animal al que se le cuida y venera, sin explotarlo. Esto les llevó a debatir sobre diversos tipos de recursos y sobre el significado de su aprovechamiento y explotación, lo que desembocó en este reto.


Sesión de co-creación de los retos: Gara votando en el momento de convergencia.


Durante nuestros últimos días de periplo por el subcontinente indio nos dedicamos al tercer pilar de Learning Intrips: idear. Estando ya en Rishikesh, una ciudad tranquila rodeada de colinas y considerada la cuna del yoga, nos concentramos en la ideación de proyectos que dieran respuesta a los retos planteados. Una nueva lluvia de ideas llenó nuestras cabezas, nuestros debates…y nuestros corazones, porque llegaba el momento de defender la idea que más apelaba a cada uno, que más le apasionaba. Con herramientas de storytelling defendieron sus ideas, que fueron votadas, tras lo que se crearon grupos con las personas que se sentían más comprometidas con cada idea. Las tres ideas fueron bautizadas como “Destruyendo armarios”, “Agenda de impacto” y “La guía para ser menos turista”. Para terminar la edición, dimos los primeros pasos en los proyectos, con herramientas como el concept sketch y el bussines model canvas.


Esquema del proceso y resumen de los resultados en forma de retos e ideas de cada tema de investigación.


Además, a lo largo de todo el viaje, intercalado con los momentos de exploración libre y los talleres, los intripers tuvieron la oportunidad de participar en la Ruleta Rishi ("rishi" significa sabio en hindi), compartiendo sus propios conocimientos y habilidades con el resto del grupo. Tuvimos desde una sesión matutina de yoga en una azotea de Udaip hasta talleres de improvisación teatral, de danza Bollywood y de macramé. Sabemos que todas las personas tienen conocimientos o habilidades únicas y lo maravilloso de la Ruleta Rishi es que no solo otorga la oportunidad de mostrar la creatividad propia sino que también permite aprender cosas y aprovechar la sinergia del grupo, potenciando su creatividad hasta límites inimaginables.


A la izquierda, la ruleta rishi de yoga impartida por Maite. A la derecha, el taller de improvisación guiado por Eugenia y Silvia.


Creo que ninguno de los participantes de Intrips India 2018 ni el equipo olvidaremos la emotividad del último día. Después de cenar, realizamos el Concurso intriper, en el que reímos hasta morir recordando anécdotas desde el comienzo del viaje y votando a los merecedores de tan diversos premios como el “más preguntón”, el “más dramático” o el “mejor gurú”. Para cerrar nuestra despedida, subimos a la azotea y en la penumbra realizamos el ejercicio que llamamos “la devolución”, en el que todos, en silencio, fueron devolviendo a los demás lo que habían recibido de ellos a lo largo del viaje. No contaremos más, pero aquella noche tanto intripers como equipo acabamos llorando de felicidad al comenzar a darnos cuenta de lo que habíamos vivido.


Han pasado unos meses desde nuestra vuelta y los intripers se encuentran en el proceso de mentorizado que llevamos desde Intrips para que sus proyectos se puedan materializar. Y aunque ya no estemos rodeados de los pitidos de los tuktuks o el calor sofocante indio, nuestra emoción sigue en el mismo nivel que la dejamos el último día del viaje. Su feedback, comentarios y agredecimientos después del viaje nos siguen llenando de energía para continuar y ponernos manos a la obra con la que será nuestra próxima edición, Intrips Marruecos 2018-2019.


Gracias de corazón por vuestra confianza, intripers. Habéis sido los protagonistas de nuestro despegue, la edición piloto-hete.




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